Karma Yoga
Home > Yoga > Filosofía > Las 4 sendas del yoga > Karma Yoga
El Karma Yoga es una de las cuatro sendas del yoga. Es la senda de la acción, a menudo adecuada para personas de naturaleza extrovertida. Enseña a actuar de manera desinteresada, sin buscar beneficio o recompensa personal, y así purifica el corazón. Al soltar el apego a los resultados y ofrecer a Dios los frutos de tus acciones, el ego se va refinando y elevando gradualmente.
El Karma Yoga es la práctica del servicio desinteresado, mediante la cual la mente se purifica rápidamente y se superan sus limitaciones. El karma yogui se entrega tanto física como mentalmente, con el objetivo de disolver el ego y el apego, servir a los demás sin esperar nada a cambio y reconocer la unidad dentro de la diversidad.
Para meditar con éxito, necesitamos liberar la mente del apego a las acciones y preocupaciones cotidianas y a sus efectos, sean buenos o malos. Esta es la práctica del desapego o no-apego, y el estado de ecuanimidad frente a lo que hacemos y a lo que poseemos.
Las acciones y las posesiones en sí mismas no traen infelicidad, pero nuestro apego a ellas y nuestra identificación con ellas sí generan preocupación y ansiedad. El desapego no significa eludir los deberes, las responsabilidades o el trabajo, ni tampoco significa no poseer nada. Implica la libertad de dejar que las acciones y las posesiones sean como son, sin que se les adhiera un sentido de propiedad o de autoría.
Así como el agua no afecta a la hoja de loto, o el aceite flota sobre el agua sin verse afectado en modo alguno, así también deberíamos estar en el mundo, sin vernos afectados por los problemas y las dificultades, así como tampoco por los placeres.
Si nos identificamos con nuestras acciones y con nuestra vida diaria, entonces esas mismas actividades continuarán incluso cuando nos sentemos quietos a meditar. Puede que nuestros ojos estén cerrados, pero la mente permanecerá inquieta. A medida que aumenta el desapego, resulta más fácil desvincularnos de nuestras actividades cuando meditamos, y la mente permanece imperturbable; habrá sido entrenada para enfocarse hacia el interior en todo momento.
Una de las maneras más poderosas de aprender el desapego es a través de la práctica del Karma Yoga, o servicio desinteresado; el desapego solo se aprende plenamente cuando hemos aprendido a servir.
Un karma yogui conoce el secreto del trabajo: realizar el trabajo por el trabajo mismo, sin ningún motivo personal, y por el bien común en un espíritu de sacrificio, sin apego ni egoísmo. El éxito que el karma yogui espera del trabajo es el trabajo mismo. El trabajo se convierte en adoración; el trabajo se convierte en meditación.
Muchas personas se quejan de que no tienen tiempo suficiente para su práctica; están demasiado ocupadas o no tienen inclinación para hacer asanas o meditar. En el Karma Yoga, el trabajo mismo es la práctica, si se realiza con la actitud mental adecuada.
El Karma Yoga tiene varios enfoques del trabajo que incorporan el espíritu del servicio desinteresado, y cada uno requiere una actitud que al principio puede resultar difícil de comprender, pero que con la práctica se vuelve gratificante y gozosa.
La ecuanimidad se caracteriza por la tolerancia y la paciencia, por la ausencia de cualquier sentimiento de rencor, remordimiento o resentimiento. Significa trabajar sin pensar que la tarea que realizamos está por debajo de nosotros, y sin hincharnos de orgullo por el tipo de trabajo que hacemos. Siente más bien: esta persona me ha dado la oportunidad de servir. Le estoy agradecido.
La ecuanimidad es tener la capacidad de dejar una tarea sin pesar y sin sentimiento de posesión, pudiendo pasar de una tarea a otra sin quejarse ni sentirse tratado injustamente.
Considérate simplemente un instrumento de un poder superior: piensa que no eres más que un agente en todo lo que haces. Esta senda se caracteriza por la entrega de la voluntad y por la dedicación de todas las acciones a ese poder superior. Cuando sirves a los demás, en realidad estás sirviendo directamente a ese poder superior. A esta luz, todas las acciones se vuelven sagradas.
Trabaja sin esperar recompensa, sin esperar agradecimiento, sin motivo personal. Trata de trabajar para los demás sin pensar en el beneficio propio. Trabaja de manera desinteresada y sin interés personal, encontrando alegría en servir a los demás, ya sean tu empleador, tu familia o tus amigos. Procura no esperar ni siquiera amor, aprecio, gratitud o admiración a cambio de las personas a quienes sirves o para quienes trabajas.
La Bhagavad Gita es una exposición de tres de las principales sendas del yoga – Karma Yoga, Bhakti Yoga y Jnana Yoga – y es una guía práctica para la vida.
« La acción realizada como deber, sin apego, sin amor ni odio, sin deseo de sus frutos, se llama pura. »
Bhagavad Gita XVIII-23
« Libre de apego, sin egoísmo, dotado de firmeza y entusiasmo, e imperturbable en el éxito y en el fracaso, esa persona es llamada pura. »
Bhagavad Gita XVIII-26
La Bhagavad Gita enseña que una acción es completamente desinteresada cuando se realiza lo mejor posible, con el sentimiento de que uno no es quien actúa, sino que Dios obra a través del cuerpo y de la mente; además, cuando uno permanece desapegado de la acción, ecuánime en el éxito y en el fracaso, y ofrece los frutos de la acción como un sacrificio a Dios.
Trabajar de esta manera, sin apego, es sin duda una práctica difícil, pero las recompensas son inmensas. Al trabajar de manera desinteresada, purificas y expandes el corazón; desarrollas fuerza interior; crece tu espíritu de sacrificio y se erradica el egoísmo; desarrollas humildad; disminuyen la vanidad y el orgullo. Crecen el amor puro, la simpatía, la tolerancia y la misericordia, junto con una expansión y una visión más amplia de la vida.
Intenta desarrollar entusiasmo por el servicio desinteresado. El Karma Yoga requiere un corazón dispuesto a servir a la humanidad. Sé amable con todos. Ama a todos. Sirve a todos. Examina siempre tus motivos cuando trabajas para comprobar que sean puros. El Karma Yoga es el fundamento sobre el cual se construye la meditación; sin él, no es posible ninguna meditación.
Elige hoy una tarea y hazla como servicio desinteresado, sin pensar en beneficio ni recompensa.