Jnana Yoga
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El Jnana Yoga, el yoga de la sabiduría o del conocimiento, es una de las cuatro sendas del yoga. Implica la filosofía del Vedanta y tiene como objetivo reconocer al Ser Supremo en uno mismo y en todos los seres. Este enfoque filosófico describe el mundo como una ilusión (maya) y busca levantar los velos de Maya a través de dos disciplinas clave: viveka (discernimiento) y vairagya (desapasionamiento).
El Jnana Yoga suele considerarse la más difícil de las cuatro sendas. Exige una mente aguda y un intelecto despejado, y tradicionalmente solo se aborda cuando la personalidad está equilibrada y los fundamentos de la práctica son firmes.
El Vedanta proclama que cada persona individual, en su esencia más profunda, es idéntica al Ser Supremo, y señala un Ser común o una conciencia común en todos, instándonos a abandonar el sentido de individualidad o posesión, de yoidad o de mineidad, y a ver el Ser en nosotros mismos y en todos los seres. Al mismo tiempo, explica que este Ser universal está velado por Maya, y que, a medida que estos velos se levantan mediante la indagación, la mente se vuelve más clara y la liberación (moksha) se hace posible.
Viveka (discernimiento): En el Jnana Yoga, viveka es la práctica del discernimiento utilizada para levantar los velos de Maya, distinguiendo continuamente entre lo real y lo irreal, lo cambiante y lo inmutable. A través de un discernimiento claro, la mente se aparta de las meras apariencias y se orienta hacia el Ser Supremo, de modo que la búsqueda de la realización del Ser no permanece vaga ni teórica, sino que se convierte en un movimiento interior constante hacia el conocimiento directo.
Vairagya (desapasionamiento): Vairagya es la disciplina complementaria de viveka: el desapasionamiento que afloja la fascinación y el apego, para que la mente pueda permanecer serena, fuerte y apta para la indagación. Sostiene el proceso de desapego y desidentificación en el que se apoya la meditación vedántica, de modo que la observación y la indagación maduren más allá de la comprensión intelectual hasta convertirse en experiencia directa, sin verse arrastradas hacia fuera por los deseos, las reacciones o la inquietud.
Una ilustración tradicional utilizada en la filosofía del Vedanta describe cómo percibimos como diferentes el espacio dentro y fuera de un vaso, del mismo modo que nos vemos separados de Dios. La realización llega al romper el vaso – disolviendo los velos de la ignorancia – para que aquello que parecía dividido sea conocido como uno solo.
La meditación vedántica está asociada al Jnana Yoga y es una práctica nirguna – meditación sin forma, centrada en la conciencia pura. El practicante se esfuerza por realizar la verdad primero intelectualmente y después a través de la experiencia directa, basándose en la observación, el discernimiento y el desapego.
Un método central consiste en indagar:
¿Soy el cuerpo?
¿Soy los sentidos?
¿Soy las emociones?
¿Soy la mente?
Neti-neti significa «ni esto, ni esto» – es un proceso de desidentificación que lleva la indagación cada vez más profundamente hacia el conocimiento directo.
Otro método es sakshi bhav, en el que observas la mente como si fuera una película, sin identificarte con ella. Regresa con paciencia al estado de testigo una y otra vez. La práctica se apoya en la actitud de desidentificación continua, hasta que la sensación de ego se atenúa y desaparece.