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"Come moderadamente lo que conoces por tu propia experiencia que te sienta bien y es digestible. La dieta sencilla es la mejor."
Swami Sivananda
El desayuno, más que cualquier otra comida, nos recuerda la función esencial de la comida: recargar de energía nuestro cuerpo. Cuando la mayoría de nosotros piensa en el desayuno, tan sólo algunos alimentos vienen a nuestra mente. Pero aquí te ofrecemos algunas opciones saludables (encontrarás más en El libro de Yoga y Cocina. Del mismo modo que ocurre con todas las comidas, un buen desayuno debería ser equilibrado, conbinando las diferentes categorías de alimentos. Los cereales integrales proveen de una rica fuente de carbohidratos complejos. La fruta satisface la necesidad de dulce. Proteina en forma de legumbres o tofu ayuda a incrementar nuestra tasa de metabolismo basal, proporcionando una sensación de energía y bienestar.
Como primer plato, o como comida principal, las sopas son nutritivas, apetitosas y fáciles de preparar. Cuando hace frío, no hay mayor placer que sentarse frente a una sopa sustanciosa y caliente, que alimenta el cuerpo y el alma. También en los días cálidos de verano, una sopa ligera resulta muy refrescante.
Los cereales constituyen la base de la dieta yóguica. Los cereales integrales son la principal fuente de hidratos de carbono, que proporcionan energía al cuerpo humano. Los hidratos de carbono complejos abundan en muchas plantas, con los que se preparan alimentos económicos y suculentos. Los cereales integrales son ricos en fibra y vitamina B y aportan casi la mitad de los aminoácidos que forman las proteínas. Es aconsejable tomar cereales todos los días, preferentemente con alimentos que contengan proteinas complementarias, como las legumbres. La mayoría de la población del planeta sobrevive con una dieta de legumbres y cereales.
Las proteinas proporcionan el material necesario para el crecimiento y la reparación de las células y los tejidos; como el cuerpo precisa continuas renovaciones, el suministro de proteinas debe ser constante. Las proteínas se componen de 22 «bloques de construcción» llamados aminoácidos.
Las fuentes más comunes de proteínas vegetales son las legumbres, pero las nueces, las semillas y el queso también las contienen en porcentajes elevados. Las legumbres combinadas con los cereales constituyen la base de una dieta vegetariana.
Las verduras crudas deberían ser un componente principal de cualquier dieta saludable. Usa las verduras que estén de temporada. Procura no combinar demasiados grupos de alimentos diferentes.
Aunque la mayoría de las verduras, cereales y legumbres tienen un sabor agradable de por sí, una salsa o un aliño de ensalada puede ayudar a encencer el fuego digestivo. Este fuego «cuece» la comida en el cuerpo y la transforma en sangre, carne y huesos. Un último toque en forma de aliño o salsa puede convertir un plato sencillo en una comida especial.
Los dulces deberían disfrutarse como caprichos ocasionales y no como alimentos básicos. En ese contexto, especialmente cuando se sirven como parte de una celebración o junto a amigos y familiares, deberían comerse con alegría, amor y la conciencia tranquila.